Fin de semana mediante, se activó el oficialismo para defender a Suarez

Las redes agigantaron la demanda de un grupo de activistas. Cientos de personas preocupadas por el ambiente adhirieron. Pero muchos estuvieron ausentes a la hora de los debates. Hoy se avisparon. El obispo escribió otra carta, pero no sobre los abusos.

El oficialismo de Mendoza y el sector a favor de la industrialización minera dejó pasar un tiempo valioso que ocupó eficazmente la gente que organiza la marcha antiminera. Recién con miles de personas en la explanada de la Casa de Gobierno, empezaron a salir a defender al gobernador Rodolfo Suarez, que durante el fin de semana sufrió amenazas de muerte por haber impulsado en la campaña la reforma de la ley 7722 y conseguido -acompañamiento mediante del Partido Justicialista- su reforma. 

El callar, otorgó. Y hasta un senador que no votó la gente para una banca en el Congreso hizo alarde de visitar en prisión a los que amenazaron de muerte al primer mandatario local, sin que nadie reaccionara por ello y a pesar de que sobre él pesa un procesamiento y un pedido de desafuero.

En las redes se impuso un discurso que no logra ser único, pero que es movilizador, y que mezcla agua, cianuro, ambientalismo, ecologismo, broncas diversas latentes, productores agrícolas que no quieren competir con el empleo minero ni ahorrar agua en sus fincas, gente de muy buenas intenciones que teme la contaminación o ausencia hídrica, partidos que perdieron las elecciones y querían mostrarse vivos aun después de no ingresar a ningún ámbito legislativo, ni comunal ni provincial, y tampoco nacional, representantes.

Asustado, el presidente del PJ, Guillermo Carmona -ahora al frente de la Caja Mutual Militar en Buenos Aires como cargo político-, se dio vuelta y dejó solo al resto del partido que adhirió a la reforma de la ley 7722. Él mismo había argumentado a favor días atrás, flanqueado por Anabel Fernández Sagasti, Lucas Ilardo y Omar Félix. Se asustó cuando vio juntarse gente y las convicciones que traía, las cambió por otras, que tenía a mano.

Nadie esperaba la sumatoria de sectores tan diversos y en algunos casos, contradictorios con la consigna de cuidar el agua", ya que algunos no hacen precisamente eso en sus campos. Pero la marcha juntó un poco de cada lado e, inclusive, municipios oficialistas y justicialistas que se sintieron superados por el ruido local. No quisieron ser arrastrados y están allí, reclamando que no se promulgue lo que hace tres días reclamaban que sucediera.

Malargüe por un lado y Guaymallén por otro, sostuvieron su posición favorable hacia la industrialización minera. 

Mientras tanto, el Arzobispado de Mendoza, golpeado por toda una historia de abusos acallados (y no solo el caso del Instituto Provolo, del que no se hacen cargo), busca una nueva legitimidad social allí en donde se junta gente y, en este caso, el arzobispo Marcelo Colombo dejó los asuntos celestiales de lado para ocuparse de la política, mandándole una carta al gobernador recientemente electo y asumido pidiéndole que no cumpla ni con su promesa electoral ni con lo sancionado legítimamente por la Legislatura.

Tarde, tras disfrutar de uno de los últimos fines de semana del año, quienes debían ser parte de un debate están empezando a aparecer con medulosos planteos. Pero todo el mundo está viendo, multiplicando y hasta agigantando lo que se ha transformado en relato épico: miles marchando en contra de un gobierno que es legítimo en los hechos, pero cuyo capital fue debilitado por ausencia más que por no tener la razón de su lado.

La democracia tiene sus normas y no hay un sistema para cada gusto, ni los que pierden pueden inventarse una legitimidad que no salió de las urnas. Parece claro, pero no lo está. Hoy muchos le creen más a Facebook y a sus memes que a las argumentaciones técnicas o medulosas y la culpa es de todos: de los que creen en absurdos mensaje virales incomprobables, pero también de quienes no los desmienten en tiempo real.

Mendoza no produce empleos genuinos desde hace casi una década y tiene la oportunidad de hacerlo con la actividad minera. Pero ese sector tampoco es la panacea y debe ser habilitado a cualquier cosa. Todo está en la ley. 

El asunto ahora es generar confianza desde mecanismos concretos de control, porque sería un viaje al pasado, un retraso, dar marcha atrás con la ley reformada.

Hasta quienes elaboraron la 7722 admiten, a carcajadas, que la firmaron en el capó de un auto a las apuradas por miedo a ser linchados por la gente. No busquemos estadistas allí, porque no los hallaremos. Pero Mendoza necesita de liderazgos contundentes que nos saquen de una economía que beneficia a pequeños grupos y no genera tantos recursos como para satisfacer la demanda salarial de 2 millones de personas.

En definitiva, "tarde han piao" todos. Los que protestan, los que defienden la reforma,los que quieren una Mendoza más productiva. Siempre, frenados por la inercia típica de una provincia entregada a la superstición más que a resolver sus problemas para pegar el salto. De haberse inventado el automóvil aquí, hubieran destruido los planos para impedir que esa "máquina del demonio" remplazara a las carretas y caballos. Y así sucesivamente.


Esta nota habla de:
Más de Opinión
La mejor técnica para ganar en los mercados financieros
Miguel Boggiano

La mejor técnica para ganar en los mercados financieros

El economista Miguel Boggiano en una nota de "Carta Financiera" que sirve para la formación de inversores.
En contrario: "Bunge y el capitalismo"
Murió Mario Bunge

En contrario: "Bunge y el capitalismo"

Carlos Rodríguez Braun cuestionó a Mario Bunge: "Despotricar contra los ricos también es una tontería, porque los ricos sólo son malos si son ladrones, pero no si se enriquecen en el mercado. Asimismo, hay que observar que los ricos no son un grupo petrificado donde se repiten siempre las mismas personas, familias y empresas".
Escribe Mario Bunge: Hayek, ¿economista o ideólogo?
Escritos de Mario Bunge

Escribe Mario Bunge: Hayek, ¿economista o ideólogo?

Un artículo del recientemente fallecido filósofo y científico Mario Bunge. Fue parte de su libro "Elogio de la curiosidad".